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El Aprendiz

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El Aprendiz
F
Soy Francisco Moreira Argüelles, Babalawo y autor independiente. Comparto enseñanzas, reflexiones y contenido basado en el camino de Ifá, con el objetivo de ayudar a comprender la vida desde una perspectiva espiritual clara y aplicable, facilitando la toma de decisiones con mayor conciencia. Mi objetivo es plasmar mis estudios y transmitirlos de forma clara y accesible, acercando la sabiduría de Ifá a personas que no están familiarizadas con esta cultura. Escribo desde la experiencia, no desde la teoría. Proyecto: “Yo solo soy el aprendiz”.

Me llamo Francisco Moreira Argüelles. Nací en Cuba, una tierra donde la espiritualidad forma parte de la vida cotidiana y donde distintas tradiciones han convivido durante generaciones. Crecí rodeado de esa diversidad. Entre mis familiares y personas cercanas encontré cristianos, practicantes de la Regla de Osha, babalawos, paleros, miembros de la hermandad Abakuá y también personas que, sin pertenecer a una institución religiosa, conservaban una profunda fe en Dios y en la dimensión espiritual de la vida. Aquella convivencia no despertó en mí la necesidad de escoger un camino para rechazar los demás. Despertó algo mucho más valioso: la curiosidad. Aprendí desde muy joven que una misma pregunta puede recibir respuestas diferentes y que escuchar con respeto suele enseñar más que hablar con prisa. En 1998, mientras cumplía el Servicio Militar Obligatorio en Cuba, estudié código Morse y el Alfabeto Fonético de la OTAN. Aquella formación me enseñó que la comunicación exige precisión, disciplina y claridad. Un mensaje solo cumple su propósito cuando llega a su destino sin perder su significado. Muchos años después comprendí que esa enseñanza seguía acompañándome. Cada vez que estudio un odù o reflexiono sobre un patakí, regreso inconscientemente a aquella lección aprendida durante el servicio militar: el verdadero conocimiento solo adquiere valor cuando puede ser comprendido. En el año 2001 ingresé en la masonería. Mi propia inmadurez hizo que no continuara aquel camino y nunca avancé más allá del grado de Aprendiz. Con el paso del tiempo entendí que aquella interrupción no representaba un fracaso, sino una responsabilidad pendiente. Conservo el firme propósito de regresar algún día a mi logia madre, asumir con humildad las consecuencias de mis decisiones y continuar el aprendizaje que dejé inconcluso. Mi camino espiritual prosiguió dentro de la tradición afrocubana. Hace veinte años fui consagrado en la Regla de Osha y el próximo 25 de julio cumpliré diecinueve años de haber recibido Ifá. Desde entonces, el estudio se convirtió en una forma de vida. Cada odù, cada patakí y cada símbolo despertaban nuevas preguntas. Lejos de sentir que el conocimiento se agotaba, cada lectura me confirmaba cuánto quedaba todavía por aprender. Con el tiempo descubrí que mi mayor interés no consistía únicamente en conocer Ifá. Mi verdadera inquietud siempre ha sido descubrir si la sabiduría contenida en sus enseñanzas puede ser comprendida también por quienes jamás han practicado esta tradición. Ese se convirtió, sin proponérmelo, en mi propio método de estudio. Cada vez que leo un patakí no me pregunto solamente qué ocurrió dentro de la historia. Me pregunto qué permanece vivo en ella. Qué puede enseñar a un padre. Qué puede enseñar a una madre. Qué puede enseñar a un joven. Qué puede enseñar a un científico, a un filósofo o a cualquier persona que busque comprender mejor la condición humana. Si el mensaje logra atravesar las fronteras de la religión sin perder su profundidad, siento que la enseñanza ha conservado toda su fuerza. Por esa razón, este libro no pretende sustituir las enseñanzas tradicionales de Ifá ni presentar verdades absolutas. Es el resultado del camino recorrido por un aprendiz que continúa estudiando, observando y formulando preguntas. No escribo porque crea haber llegado al final del camino. Escribo porque cada día descubro que el verdadero conocimiento no pertenece a quien acumula respuestas, sino a quien nunca deja de hacerse preguntas. Yo solo soy… El Aprendiz.