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CAPÍTULO X ¿Quién es Elegguá?

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CAPÍTULO X
¿Quién es Elegguá?
F
Soy Francisco Moreira Argüelles, Babalawo y autor independiente. Comparto enseñanzas, reflexiones y contenido basado en el camino de Ifá, con el objetivo de ayudar a comprender la vida desde una perspectiva espiritual clara y aplicable, facilitando la toma de decisiones con mayor conciencia. Mi objetivo es plasmar mis estudios y transmitirlos de forma clara y accesible, acercando la sabiduría de Ifá a personas que no están familiarizadas con esta cultura. Escribo desde la experiencia, no desde la teoría. Proyecto: “Yo solo soy el aprendiz”.

Antes de que el ser humano pronunciara su primer rezo, antes de que los caminos fueran abiertos y antes incluso de que existiera claridad sobre hacia dónde debía dirigirse la vida…

Elegguá ya estaba allí.

Observando.

Esperando.

Caminando silenciosamente entre los límites invisibles del destino.

Porque Elegguá pertenece al principio de todas las cosas, pero también al final.

Es quien abre los caminos…

y quien puede cerrarlos.

Por eso, dentro de la tradición de Ifá, nada comienza verdaderamente sin su permiso y nada llega a cumplirse plenamente sin su bendición.

Elegguá es el dueño de los caminos.

El guardián de las puertas invisibles.

El mensajero entre el mundo de los hombres y el mundo de los Orishas.

Muchas veces se manifiesta bajo la apariencia de un niño.

Travieso.

Inquieto.

Impredecible.

Pero detrás de esa imagen habita una sabiduría antigua que no puede ser engañada.

Porque Elegguá no observa únicamente las palabras del ser humano.

Observa sus intenciones.

Observa sus actos.

Observa aquello que cada persona hace cuando cree que nadie la mira.

Y responde según lo que encuentra en el corazón de cada uno.

Cuando un camino se abre, es porque Elegguá lo permitió.

Y cuando un camino se cierra… también.

Por eso existen personas que avanzan sin comprender completamente por qué las oportunidades comienzan a aparecer en sus vidas.

Y también existen quienes tropiezan una y otra vez sin entender qué fuerza invisible parece detener cada paso.

Elegguá observa.

Cada decisión.

Cada pensamiento.

Cada intención.

Y desde ese lugar responde.

Quien no aprende a reconocerlo termina caminando perdido.

Y quien no respeta el orden de los caminos termina enredándose dentro de su propio destino.

Pero quien aprende a honrarlo encuentra claridad.

Porque Elegguá no representa el obstáculo.

Representa el orden.

Es quien coloca cada cosa en el lugar que le corresponde.

Es quien prueba si una persona realmente está preparada para avanzar hacia aquello que desea.

Por eso caminar junto a Elegguá no significa vivir sin dificultades.

Significa caminar con dirección.

Significa que incluso en medio de la duda aparecerá alguna señal.

Que incluso en la caída existirá una enseñanza.

Y que incluso los retrasos pueden esconder una protección que todavía no somos capaces de comprender.

Elegguá parece pequeño ante los ojos humanos…

pero es inmenso en poder.

Sencillo en apariencia…

pero profundo en conocimiento.

Por eso quien logra su favor ya ha dado un paso importante dentro de la vida espiritual.

Porque ha aprendido a respetar el inicio de las cosas.

Ha aprendido a reconocer el orden.

Y ha comprendido que avanzar sin conciencia termina abriendo puertas equivocadas.

Hubo un tiempo en que los hombres olvidaron estas enseñanzas.

Vivían apresurados.

Corrían.

Hablaban.

Decidían.

Exigían resultados inmediatos.

Pero olvidaban saludar.

Olvidaban reconocer al dueño del camino.

Entonces los caminos comenzaron a cerrarse.

Lo que antes fluía dejó de avanzar.

Lo que parecía seguro se volvió incierto.

Y aquello que parecía sencillo comenzó a llenarse de obstáculos.

Fue entonces cuando comprendieron una verdad profunda:

no se puede avanzar sin permiso.

No se puede llegar lejos sin orden.

No se puede caminar correctamente sin respeto.

Desde ese día, quienes verdaderamente conocen el significado de los caminos no olvidan esta enseñanza.

Antes de avanzar…

reconocen.

Antes de hablar…

saludan.

Antes de decidir…

buscan alinearse.

Porque entendieron algo simple…

pero eterno:

el camino no pertenece al hombre.

El camino…

tiene dueño.

Yo Solo Soy el Aprendiz

Part 4 of 14

Una serie que recoge pensamientos, notas y reflexiones nacidas del estudio y la práctica dentro del camino de Ifá. Lejos de plantearse como enseñanza o doctrina, estos textos surgen como registro de un proceso interno: comprensión, cuestionamiento y evolución espiritual a lo largo del tiempo. “Yo solo soy el aprendiz” es una obra en desarrollo, donde cada palabra responde a la necesidad de ordenar, interpretar y dar forma a lo vivido, desde el respeto a la tradición y la honestidad del que sigue buscando.

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