Mi Vision Sobre Edibere

LA ORCA BAJO LOS ELEMENTOS DE TIERRA Y FUEGO
Por Francisco Moreira — Yo solo soy El Aprendiz
La Tierra es el fundamento silencioso de toda existencia.
Es raíz, estabilidad y memoria antigua.
Sostiene lo visible y lo invisible; guarda lo que fuimos y lo que aún no sabemos ser.
En ella habitan los orígenes, la paciencia de los ciclos y la fuerza que mantiene al ser humano en equilibrio.
Cuando la vida tambalea, es la Tierra quien recuerda que todo crecimiento necesita arraigo.
El Fuego, en cambio, es movimiento.
No espera.
Consume, revela, transforma.
Es la chispa que incomoda para provocar cambio; la luz que obliga a mirar lo que se evitó por demasiado tiempo.
El Fuego no negocia: señala el momento en que la vida pide una decisión.
En Ediberé estos dos elementos dialogan.
La Tierra ofrece dirección interior.
El Fuego obliga a corregir el rumbo.
Cuando se encuentran, el ser humano entiende que no basta con avanzar:
hay que avanzar con conciencia.
En ese mismo lenguaje aparece la historia de la orca, que un día buscó alimento y no pudo alcanzarlo.
Vivía aislada, luchando sola, sin comprender que la supervivencia no siempre depende de la fuerza,
sino de la sabiduría de unirse a otros.
La orca encontró a un grupo dispuesto a trabajar en armonía:
madres, crías y pocos machos que entendían la importancia de cooperar.
Juntas rodearon al alimento, se organizaron,
y lo que antes era escasez se convirtió en abundancia.
Mientras ellas avanzaban como familia,
los machos solitarios siguieron vagando sin rumbo,
gastando sus años en búsquedas sin sentido.
La diferencia entre unos y otros no fue destino,
fue conciencia.
“La Tierra sostiene al que decide quedarse,
y el Fuego guía al que decide cambiar.”
Yo solo soy El Aprendiz, y voy aprendiendo
que ninguna vida florece desde el aislamiento.
La soledad de orgullo debilita;
la unión sincera transforma.
Voy aprendiendo que la fuerza verdadera no está en resistir,
sino en reconocer cuándo es momento de acercarse a quienes suman paz,
dirección y crecimiento.
“Lo que no se organiza desde adentro, se desordena por fuera.”
Yo solo soy El Aprendiz, y hoy comprendo
que el ser humano tropieza cuando confía demasiado en una memoria frágil.
Comprendo que la mente altera, exagera, minimiza y distorsiona según las heridas del día.
Por eso lo esencial necesita raíz de Tierra y claridad de Fuego:
escribirse, ordenarse, reflexionarse.
Hoy comprendo que la vida cambia cuando uno decide hablar
desde lo que realmente es, y no desde lo que cree recordar.
“Ningún paso hacia adelante puede sostenerse si el pasado sigue sujetando el tobillo.”
Yo solo soy El Aprendiz, y he aprendido
que aferrarse a lo que ya cumplió su ciclo solo prolonga el dolor.
He aprendido que lo conocido no siempre es lo correcto;
solo es lo que resulta cómodo.
He aprendido que avanzar no es olvidar,
sino honrar sin quedarse atrapado.
Y he aprendido que la verdadera libertad llega
cuando uno acepta con humildad
que algunas puertas deben cerrarse para que otras puedan abrirse.
Cada ser humano está aprendiendo a vivir mientras ya está viviendo.
Tropezamos, olvidamos, repetimos errores…
pero aun así, la vida no nos cierra la puerta.
Nos espera.
Nos observa.
Nos invita a comprender que crecer no significa ser perfecto,
sino ser sincero.
Y cuando esa sinceridad finalmente llega,
el camino aparece como si siempre hubiera estado ahí,
esperando a que uno despertara.
Yo solo soy El Aprendiz…
Oluwo Otura Ojuani — Awo Ifá Oma
Iboru Iboya Iboshishe — Moforíbalẹ̀ Ifá




